5 consejos para innovar en tu negocio
28/09/2015

5 consejos para innovar en tu negocio

Que si no se innova se muere, que un negocio que se queda parado está destinado al fracaso y que moverse da vida a la empresa no es nada nuevo. Y para hacerlo es imprescindible que la gente se involucre. Pero, ¿cómo integrar esta innovación por mutuo propio a vuestro día a día, sin influencias ni presiones de fuera? Cinco puntos que pueden servir de ayuda.

Primero, empecemos por dedicar tiempo a pensar y conseguir objetivos personales. Es vital para poder ser creativos e ir más allá de lo que siempre acostumbramos a hacer. Y si no nos forzamos no lo conseguiremos. Es como ir al gimnasio. Sí, iré, decimos todos. Y si no te lo tomas en serio no lo haces. Se puede empezar por dedicar unas horas a la semana para salir del entorno habitual y pensar en nuevas ideas que compartir con la gente de la empresa. Una o dos a la semana puede ser un buen inicio.

Otro punto importante es hablar. Es muy obvio, sí, pero la relación con los compañeros demasiadas veces se pierde en un día a día a tope. Si se empieza un proyecto nuevo el bloqueo mental puede llegar, y compartir los problemas con los demás nos puede llevar a soluciones imaginativas que ayuden a sacarlo de una forma distinta. Es imposible que haya innovadores maravillosos escondidos en la empresa y que aún nadie ha aprovechado, y cuanta más gente contribuya, más poder se tendrá para generar y desarrollar grandes ideas. Todo esto, además, se debe potenciar desde la empresa.

Debemos abrazar el fracaso  para saber qué se siente y levantarnos más fuertes. Los entornos de trabajo en los que se va al límite del concepto, en los que se arriesga, son aquellos en los que se consiguen mejores resultados. ¿Ir a lo loco? Para nada. Solo aceptar el fracaso y tomar riesgos calculados.

Cuando hablamos de cambio o innovación pensamos en algo grande. The Next Big Thing, que se dice. Pero no tiene porqué ser así. Podemos empezar por innovar en algo pequeño, poco a poco, y de aquí e ir creciendo. Sería un efecto mariposa en el que gradualmente conseguimos ir más allá y mejores resultados. Del mismo modo, una vez que los responsables se dan cuenta de los beneficios de los cambios incrementales, es probable que sean menos resistentes a los más grandes. Negocio redondo.

Para acabar es importante que tengamos un proyecto común. Si solo hay una parte de la plantilla que innova y los demás no saben nada de ellos no se llegará a ningún lugar. Se puede empezar poco a poco, si es necesario, quizás a través de una reunión mensual con representantes de cada departamento para discutir y compartir las mejores prácticas y nuevos proyectos.

 

Fuente: Idea Foster.