Creencias limitantes vs. Creencias empoderarodas
14/09/2015

Creencias limitantes vs. Creencias empoderarodas

Las creencias tienen el poder de darte libertad o prisión, fuerzas o debilidad. Hay personas que lograron cosas muy grandes solo porque no sabían que eran difíciles. La vida, el mundo, la sociedad nos pueden poner obstáculos, pero los límites son puestos por uno mismo. Frases del estilo “No puedo”, “No soy bueno para la música”, “Imposible que me compre esa casa”, “Odio las matemáticas”, “No puedo hablar en público”, “No soy capaz”, son claros ejemplos de creencias limitantes. Las creencias limitantes pueden dejarte caminando en círculos sin salido, diciendo: “No puedo tocar la guitarra porque no sé hacerlo y no sé hacerlo porque es muy difícil y no puedo” o “No hago nada porque tengo depresión y estoy deprimido porque no hago nada”. Indicadores de creencias limitantes profundamente arraigadas son la sensación de parálisis, inutilidad o desesperanza, o verte en circunstancias despreciables pero que “extrañamente” se repiten una y otra vez en tu vida.

 

Por otro lado, autodiálogos del tipo “Me encanta la lectura”, “Tengo muy buena mano para la cocina”, “Tengo facilidad para aprender idiomas”, “Siempre tengo suerte”, son expresiones de creencias empoderadoras. Independientemente de la realidad y por más que el sujeto sea “de madera” para lo que quiera hacer, entrará en acción puesto que tiene la certeza de que es bueno o al menos de que le gusta esa actividad. En estas creencias también existes una “casualidad circular” que actúa a modo autoprofético: decimos “Puedo hacerlo porque sé cómo, y sé cómo hacerlo porque lo hago a diario” o “Sí puedo porque sí se puede y si se puede es porque sí puedo”. Este tipo de creencias son facilitadoras, ya que te inspiran la confianza que necesitas para alcanzar los objetivos y te dan seguridad, lo que en definitiva es estar en modo creativo.  

 

Fuente: Fundación Educación Emocional