Nuevos tiempos: más y mejor marketing directo
04/09/2015

Nuevos tiempos: más y mejor marketing directo

Definimos la captación de fondos como el conjunto de estrategias y técnicas basadas en la planificación estratégica, el marketing, la comunicación publicitaria y las relaciones públicas, que tiene como finalidad la construcción de una base de colaboradores/socios (particulares, instituciones públicas y privadas) comprometida a largo plazo con una causa o con una organización. En la captación de fondos no son tan importantes los fondos a corto plazo como las relaciones a largo plazo.

 

Hoy en día, llegar al público de forma masiva, a personas interesadas en dar apoyo y comprometerse con los valores y la misión de las ONG, es una tarea cada vez más ardua y requiere un alto nivel de especialización en marketing directo, comunicación, etc., pero sobre todo mucha pasión y verdadera vocación, porque encajar un “no” por respuesta de un donante una y otra vez y no caer en la frustración requiere mucha perseverancia, compromiso con la causa y espíritu emprendedor.

Y ahí es donde entra la figura del captador que trabaja siguiendo el método face-to-face, para hacer llegar la causa de la ONG que representa mucho más lejos que cualquier otro medio. Para hacerse un espacio y conseguir ser referente, podemos usar medios masivos: la televisión, internet (banners, mailing, …) y los instrumentos de la web 2.0: las redes sociales, los blogs, el telemarketing, … . Las personas que hablan con los captadores de fondos pueden también haber escuchado una falca de radio, recibir un mail, ver un banner de una ONG determinada, y es probable que eso le dé margen para elegir cuándo y cómo quiere hacer una donación. Pero en un contexto de saturación publicitaria es muy complicado captar nuevos socios y donantes y todavía mucho más hacerlos evolucionar hacia un compromiso mucho más amplio con nuestra organización: que se conviertan en activistas, firmen manifiestos o se hagan voluntarios.

El captador face-to-face ofrece una experiencia personal emocional que se ajusta, sobretodo, al tipo de persona que tiene delante y a lo que está realmente comprometido a donar. No se trata de un impulso; es una conversación madura sobre una causa por la que donar a largo plazo, ya que detrás del “sí” hay un pleno conocimiento de la ONG por la que se va a apostar y su actividad en el terreno.